Hoy ha finalizado el viaje al centro del Partido Popular, al centro del extremismo ultraconservador, con olor a cuartel y sacristía.
Con la caida de Gallardón se pone fín al ciclo de purgas del PP, donde los elementos menos radicales que no han seguido las directrices de Pedro J. y Jiménez Losantos han sido condenados al ostracismo. Primero fue Piqué, le siguió Matas, continuó por Rato y hoy termina con el alcalde madrileño, el último foco de resistencia pepera a Aznar, Aguirre y compañía.
Hoy quedó claro quien manda en el PP, que no es precisamente su presidente Mariano Rajoy, sino una bicefalía político-mediático liderada por Aznar y Losantos, con Aguirre y Pedro J. como fieles mamporreros.
Hoy, Mariano Rajoy ha dilapidado sus ya escasa posibilidades de ganar las elecciones, y ha enterrado para siempre una carrera política, que ha ido matando todos estos años bajo el yugo de Acebes y Zaplana, sin saber o querer desligarse del aznarismo. ¿Cómo va el señor Rajoy a gobernar un país cuando ni siquiera es capaz de contener los miembros más poderosos de su partido? No, Mariano, tú eres el que has quemado el último cartucho que te quedaba de legitimidad para presidir al gobierno.
Pero el señor Gallardón no ha demostrado más responsabilidad que su "querido presidente". En un gesto de frustración política sin precedentes ha decidido abandonar la alcaldía de Madrid, dejando la ciudad en las manos filofascistas de Ana Botella, es decir, Aznar. Señor alcalde, usted fue elegido por los madrileños de derechas, pero también por progresistas de centro que jamás hubieran votado PP si supieran la jugada que iba a realizar.
Qué decir de la señora Aguirre, "lideresa del Partido Popular", que amenazó con dejar la presidencia de la Comunidad de Madrid con tal de tener un puesto en las listas para no dejar el camino libre a Gallardón para, tras la hoy más que probabilisima derrota popular el 9-M, hacerse con el liderazgo en el partido.
Madrid no merece unos líderes que antepongan sus ambiciones personales, dimitiendo o amenazando con hacerlo, de los cargos en los que los madrileños les hemos (yo no) colocado.
Hoy el panorama es más que desolador, con Madrid gobernado por la extrema derecha de Aguirre y una alcaldía que ya no frenará los desmanes ultraderechistas de la Comunidad, y una Partido Popular en el que han triunfado de una vez y para siempre las posiciones de sus orígenes más cercanos al franquismo, que volverán a someter al país la próxima legislatura a una desestabilización masiva, bajo la idea de "España antes rota que roja" o "la maté porque era mía".
jueves, 17 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Hola Enrique:
Me tiene loco la mierda del blogger éste. Llevo días intentando mandar comentarios pero no me deja crear la cuenta.
Así que te mando el comentario sobre Gallardón y si quieres lo cuelgas tú. Firmo como Bravucón Sexto:
La hostia que se ha metido Gallardón parece que lo sabían todos menos él, lo que indica su calidad de estadista.
Este tío, que dice que lleva 30 años "haciendo lo que me dice el partido" no ha tomado una decisión política personal en su vida, es una marioneta de empresarios como Florentino Pérez que le dicen en qué tiene que gastar el dinero de los madrileños, de sus hijos y hasta de sus nietos (35 años pagando los 5700 millones de euros de la M-30).
Por cierto, lo que nos vendió como recuperación de la ribera del Manzanares también ha resultado ser una gran mentira. Hoy, toda la zona es un gran vertedero y ya no se ve a nadie trabajando.
También es una marioneta de Esperanza Aguirre que le tumba proyectos como el del parque de Santander que se ha convertido en un campo de tiro, o como el teatro del Canal, que también era proyecto suyo y sigue sin ser nada.
Le pone firme hasta la ex-baronesa Carmen Cervera para que no toque el eje Prado-Recoletos.
Eso sí, entre los votantes de pseudo-izquierda tiene muy buena prensa. El grupo Prysa le mima.
Yo siempre he preferido las cosas claras: dame una Esperanza Aguirre o un criminal de guerra como Jose María Aznar, que son igual de fascistas, pero por lo menos sabemos de qué van, no llevan caretas.
Si fuera una persona decente (lo que hasta ahora no ha demostrado), Pico de Oro debería salirse del PP y en todo caso, que funde otro partido.
Ah, y no creáis que el PP va a perder un sólo voto por ésto. ¿Acaso afecta a sus votantes que metan en la cárcel a alguno de sus alcaldes corruptos? Al contrario, salen a la calle para pedir su libertad.
Ya véis lo eufóricos que se han puesto con el fichaje de Pizarro. Para ellos, cuanto más robas, mejor gestor eres.
Si el PSOE quiere ganar las elecciones, que no se confíe demasiado porque aunque nos parezca imposible, las puede perder.
Bravucón Sexto
Tenía otro comentario sobre los Bravo, pero no lo guardé, así que cuando lo vuelva a hacer, te lo mando.
Un abrazo.
Tito
Publicar un comentario